Todos los días, miles de sus fieles caminan dentro de las antiguas salas de cine, las cuales sólo son identificables por sus marquesinas y los cartelones en el lobby.
Guerra santa declarada
A los partidarios de la Iglesia Universal les gusta decir que la Iglesia
Católica no tiene ni idea de cómo ganar esta guerra entre religiones. Dicen que un ejemplo de esto es el plan de la Arquidiócesis de Los Angeles, que tiende a cerrar pequeñas parroquias cuando la nueva e imponente Catedral sea inaugurada cerca del centro.
Tal plan es contrario a la estrategia de la Iglesia Universal, el cual es
establecer una red de templos esquineros en el sur de California. La más grande e influyente del país, la Arquidiócesis de Los Angeles, encabeza 285 parroquias desde Santa Bárbara al condado de Orange, contando con unos cuatro millones de católicos. Del credo más grande entre los latinos en Estados Unidos, sus líderes dicen que éstos van a cargar con la iglesia en las décadas venideras.
Pero para algunos está claro que los católicos están perdiendo terreno ante las iglesias evangélicas. En un estudio conducido en 1998 por la Conferencia Católica Nacional de Obispos, más de la mitad hizo hincapié en que las iglesias tipo pentecostal están atrayendo tanto a nuevos inmigrantes como a latinos más establecidos.
El auge de la Iglesia Universal no ha sido detenido por las quejas de sus ex miembros. Uno de los motivos, por lo menos en Los Angeles, tal vez tiene que ver con que la existencia de los templos no sea tan conocida fuera de los círculos de las iglesias.
Considere el caso de María Chávez. Ella, madre de tres, era muy
conocida en Aliso Village -unos proyectos habitacionales que contaban con 685 unidades- por cocinar los mejores pasteles caseros. Pero dos años después de que se unió a la Iglesia Universal, Chávez, quien entonces contaba con 47 años de edad, sufrió una crisis nerviosa e intentó suicidarse tomando una botella llena de pastillas. Cinco años después, aún alucina que los demonios la atormentan, y a veces divaga incoherentemente sobre un mundo dominado por la Iglesia Universal, dice su esposo, Amado Chávez.
El culpa a la Iglesia por el desequilibrio mental de su esposa. "Era rápida para pensar y de mente muy sana", dice Amado Chávez. "Ahora no la puedo sacar, por que le empieza a gritar a la gente o dice cosas que no están bien".
En 1996, María comenzó a asistir a los servicios del Million Dollar. Cuando la pareja empezó a retrasarse en sus facturas, María explicó que todas sus ganancias las destinaba como ofrendas.
"Tuvimos una gran discusión", dice Amado Chávez. "Al enterarse mis hijos también se enojaron. Ella ganaba como $500 por semana haciendo pasteles. ¡Ella donaba todo su dinero y parte del mío a la iglesia!"
Amado Chávez fue a quejarse con los pastores del Million Dollar, diciéndoles lo que le sucedía a él y a su esposa y que se habían quedado en la ruina. "Un pastor me dijo fríamente que ellos no obligaban a nadie a que donara dinero o que fuera a su iglesia", dice Amado Chávez. "Me dijeron que me fuera. Que este país los protegía y que si alguna vez regresaba, harían que me arrestaran".
María Chávez jamás regresó al Million Dollar, convencida de que una iglesia malvada se había aprovechado de ella. Los Chávez ahora viven en unos departamentos de Highland Park. Sin poder trabajar debido a una lastimadura de espalda, Amado, quien tiene 58 años de edad, cuida de su esposa lo mejor que puede y batalla para pagar el alquiler.
María se pasea por su apartamento en jeans y su cabello sin peinarse. Dice que los pájaros que están afuera de su ventana son espías de la Iglesia Universal y que Satán duerme en la sala.
"Éramos una pareja muy feliz. Salíamos a caminar", recuerda Amado Chávez. "Ahora es raro que salgamos. No podemos confiar ni en nuestras sombras. Creo que cuando le quitas la esposa a un hombre pobre, que es lo único que le queda en su vejez, haz hecho algo muy malo".
Nadie en la Iglesia Universal quiso comentar sobre las quejas de los Chávez.
Y es raro que la iglesia responda a sus críticos, pese a que se sabe que enfrenta legalmente a sus enemigos.
En Texas, la iglesia interpuso una demanda a Jesús y Victoria Lorenzo con el fin de silenciarlos, ya que ellos se quejaron públicamente de supuestos abusos en donaciones. Los Lorenzo, quienes eran dueños de una empresa de servicios de limpieza, le enseñaron a los reporteros hasta 70 mil dólares en cheques firmados a nombre de la iglesia y varios vehículos reposeídos durante un espacio de cinco años.
