"¿Será posible que los cariocas (ciudadanos de Río) tengan más fe que los bahianos?", les preguntó Macedo, recuerda Justino. "¡No!", fue la estruendosa respuesta.
Ya para 1985, Macedo había abierto un templo en el vecino país de Paraguay, seguido poco tiempo después por otro en Argentina. En 1986, Macedo se mudó a Nueva York.
Viajando entre Nueva York y Río, Macedo dirigía una iglesia que se había
convertido en un imperio que se extendía a través de América Latina. Ya para 1995, la iglesia enviaba misioneros a iglesias establecidas en Portugal, Estados Unidos y Sudáfrica.
En 1995, Macedo llevó a cabo un evento en Johannesburgo de 100 mil personas, el mismo día que el Papa Juan Pablo II sostuvo otro ahí del mismo tamaño.
Desde 1986, Macedo ha alentado a sus discípulos a que voten por políticos que le dan respaldo a la iglesia. Docenas de senadores y asambleístas estatales han sido electos por los votantes de la Iglesia Universal. Entre otros, se hallan sus hermanos, Eraldo Macedo y Edna Fernandes.
Macedo capturó la atención de Brasil con su compra de Rede Record en 1990. Con 64 afiliadas, la televisora es la segunda más grande del país.
Para ese entonces, la iglesia ya contaba con un poco más de tres millones de seguidores, con más de dos mil templos en toda la nación.
Con todo ello, Macedo estaba listo para declarar la guerra a dos de las
entidades más poderosas de Brasil: la Iglesia Católica y Organizacioes Globo, el conglomerado de medios de comunicación más grande de América Latina.
El magante brasileño y dueño de la televisora, Roberto Marinho, veía cómo su audiencia comenzaba a decaer. Urdió formas para contratacar.
De repente, los reporteros de O Globo comenzaron a interesarse mucho en Rede Record y en la Iglesia Universal. Recibirían la ayuda de Carlos Magno de Miranda, un informante que también fue uno de los tenientes de Macedo.
Miranda formó parte de la iglesia en 1977, cuando Macedo era sólo un predicador callejero más. Ya para 1990, Miranda se había convertido en la mano derecha de Macedo, con el puesto número dos en la iglesia, desde donde podía saber algo de sus finanzas.
Sin embargo, Miranda, quien luego dejó la iglesia, fue ese año a la prensa con relatos de supuesto lavado de dinero de parte de altos funcionarios de la iglesia. Dijo que el obispo Macedo lo había llevado a él y a otros pastores con sus esposas en un jet privado a Colombia.
Ya ahí, dice Miranda, se le pidió junto con los pastores que cargaran de regreso un millón de dólares de un narcotraficante de cocaína que había acordado ayudar a la iglesia con la compra de Rede Record. Dice Miranda que él se negó, pero que el resto de los pastores y sus esposas escondieron el dinero en sus maletas y en la ropa interior que llevaban puestas.
Miranda también dijo que la iglesia supuestamente, sobornando a agentes aduanales, había contrabandeado grandes cantidades de equipo de radio de alta tecnología de Estados Unidos. Las acusaciones de Miranda propiciaron investigaciones de parte de las autoridades brasileñas, pero nunca se halló evidencia que comprobara las acusaciones.
Macedo negó todos estos cargos. Los ayudantes del obispo dijeron a la prensa que las acusaciones contra la iglesia eran ridículas.
"La acusación es demasiado ridícula", dijo Felisberto Pinto, uno de los abogados de Macedo. "De haber sido 50 millones de dólares, tal vez hubiese sido inteligente. Pero, ¿por qué iba a tomar tal riesgo por un millón si ya tenía 45 millones [para comprar la televisora]?".
Renato Suhett, el obispo renegado, dijo que nunca vio ni remotamente algo que confirmara las acusaciones de Miranda. El cree que el supuesto nexo con el narcotráfico es un mito.
"El problema de la Iglesia Universal es su amor por el dinero", dice Suhett. "[Pero] la iglesia no necesita meterse en el narcotráfico para hacer dinero".
El escándalo hizo que la iglesia y Macedo quedasen permanentemente en la mira del público. Muchos pronosticaron que la iglesia se derrumbaría tras las acusaciones de Miranda, mas ocurrió lo contrario.
"Al principio, el mensaje de Jesús no fue aceptado y fue perseguido. Ahora nuestro mensaje no es aceptado porque predicamos el evangelio con gran intensidad", declaró a la prensa Odenir Laprovita, el presidente de la Iglesia Universal. "No puedes juzgar el trabajo de Jesús por la palabra de Judas".
Macedo y sus pastores tildaron a Marinho y O Globo de hacer el trabajo del diablo. Se dijo a los fieles que no vieran la televisora O Globo, ni que comprasen sus revistas.
Dos años más tarde, Macedo fue arrestado a su regreso a Brasil de Estados Unidos por un supuesto fraude fiscal en la adquisición de Rede Record. Millones de sus seguidores oraron por él.
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